Volvemos de vacaciones con un tema un poco macabro: la muerte. En concreto, su resultado: el muerto.

Hace poco, he tenido la oportunidad de corregir un texto en el que se utilizaba uno de los sinónimos de muerto más peculiares que he visto: occiso. Un individuo con un nivel cultural medio suele tener en su haber lingüístico un par de sinónimos de muerto, tales como difunto y fallecido, es decir, los más comunes. Solo un grupo reducido de lectores avezados estarán familiarizados con el más extraño término finado. Sin embargo, seguro que muy pocos habrán leído alguna vez la palabra occiso.

En honor a la verdad, hay que aclarar que occiso no es un sinónimo equivalente de muerto, sino que nos aporta información extra acerca de las circunstancias de la muerte del individuo. Según el DRAE, occiso es un adjetivo, usado más como sustantivo, que significa ‘Muerto violentamente’. Por lo tanto, no todos los muertos son occisos, siendo una palabra con un significado más próximo a interfecto y asesinado.

Así pues, para referirnos a una persona muerta, podremos utilizar: muerto, fallecido, difunto y finado. Además, si ha muerto de forma violenta a manos de otra persona, podremos usar occiso, interfecto y asesinado, incluso, si el resultado del crimen es la muerte, víctima. O también podremos usar palabras que indiquen la causa de la muerte: el ahogado, el tiroteado, el acuchillado, el despeñado, etcétera.

Nadie dirá que no tenemos una buena disponibilidad lingüística en lo que a muertos se refiere…

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