Existe un uso ortotipográfico que puede resultar confuso para los correctores de textos noveles e incluso hacer dudar a los experimentados, dada la poca frecuencia con la que nos encontramos ante él. Se trata del uso de las comillas de seguimiento o comillas de seguir.

Hemos decidido dedicar unas líneas a este asunto dada la información incompleta que ofrece la RAE al respecto, así como lo disgregada y confusa que resulta el resto de información vertida en las redes acerca de su uso. No pretendemos ser exhaustivos, sentar cátedra ni aburriros con referencias bibliográficas, sino presentar el uso de las comillas de seguimiento de forma clara y sin ambigüedades.

 

¿Cuál es el signo ortográfico utilizado para las comillas de seguimiento?

El signo ortográfico utilizado es el de cierre de comillas latinas (»).

 

¿Cuándo y cómo se utilizan las comillas de seguimiento?

Las comillas de seguimiento se utilizan bajo dos supuestos:

 

  • Cuando una cita textual, mediante la que reproducimos un texto de otro autor, se divide en varios párrafos.

Las comillas de seguimiento se implementarán al inicio de cada párrafo adicional, sin espacio entre el signo y la mayúscula inicial de cada párrafo, mientras que el primer párrafo comienza con el signo de apertura de comillas («).

Siempre que se inicia una cita es necesario cerrarla con el signo de cierre de comillas (»), pero no se cierra cada uno de los párrafos en que se divide la cita, lo que daría la falsa impresión de que se trata de citas independientes, sino que solo se cierra el párrafo que cierra la cita.

Este esquema os aclarará el uso de las comillas de seguimiento en las citas textuales divididas en varios párrafos:

«Párrafo inicial.

»Párrafo de continuación 1.

»Párrafo de continuación 2.

»Párrafo final».

 

  • Cuando el diálogo de un personaje, iniciado con una raya o guión largo (—), continúa en varios párrafos.

Las comillas de seguimiento se ubican al principio de cada párrafo adicional, sin espacio entre el signo y la mayúscula inicial de cada párrafo, mientras que el primer párrafo se inicia con la raya o guión largo (—) que nos indica el comienzo del diálogo de un personaje.

En el cierre de las comillas encontramos la diferencia fundamental entre este supuesto y el de las citas textuales. En el caso de las comillas de seguimiento en un diálogo, no aplicamos un signo de cierre de comillas al final del último párrafo. Ello es debido a que nunca se abrió un periodo de comillas, ya que no se trata de una cita, sino de un diálogo que fue abierto con el signo correspondiente, la raya.

Este esquema os aclarará el uso de las comillas de seguimiento en los diálogos que se dividen en varios párrafos:

—Párrafo inicial.

»Párrafo de continuación 1.

»Párrafo de continuación 2.

»Párrafo final.

 

En resumen

La diferencia entre ambos supuestos que rigen el uso de las comillas de seguimiento se encuentra en el inicio y en el final de ambos bloques de texto, el de la cita textual y el del diálogo.

El inicio de ambos es el que les corresponde, la apertura de comillas («) en el caso de la cita textual y la raya o guión largo en el caso del diálogo (—).

El resto de párrafos en que se divide la cita o el diálogo se inician con las comillas de seguimiento (»).

El párrafo final se cierra con las comillas de cierre (») solo en el caso de las citas textuales, nunca en el caso de los diálogos.

 

Una consideración final

Entonces, si el diálogo no es exactamente una cita, ¿por qué se utiliza este símbolo y no cualquier otro que convengamos?

La cuestión es interesante y presenta distintas interpretaciones que justifican su uso, pero no debemos olvidar que la ortotipografía, como cualquier otro sistema de signos, es un sistema convencional, es decir, un acuerdo de uso entre las partes que lo utilizan.

Se puede aducir que un diálogo no es otra cosa que una cita textual que hace el autor de las palabras de su personaje. En este sentido, se podría objetar que, si admitimos esta hipótesis, debería cerrarse el periodo de la cita/diálogo con unas comillas. Pues resulta que así es, pero no en lengua castellana, sino en lengua inglesa. En inglés, el parlamento de cada uno de los personajes que interviene en un diálogo se encierra entre comillas, tanto de apertura como de cierre.

Quizá esta sea una de las razones que apoyan el uso del signo concreto de las comillas de seguimiento, en un intento por encontrar un sistema de signos universal e independiente del lenguaje utilizado.

Una cuestión más. Si se puede considerar, desde cierto punto de vista, que el diálogo es una especie de cita, ¿por qué no cerramos el párrafo final con su signo de cierre cuando sí que lo hacemos cuando se trata de una cita textual? Aquí entra en juego la pura convención del sistema.

Para comenzar, hay que precisar que en castellano no consideramos el diálogo exactamente como una cita. Aunque sus similitudes sean más que evidentes, nosotros encontramos rasgos diferenciales que nos han motivado a dotarnos de un signo propio y característico para diferenciarlo de la cita: la raya o guión largo (—). Este signo es una convención del lenguaje escrito en castellano que no se produce, como hemos visto, en otros lenguajes.

Pero las convenciones en los diálogos no cesan aquí. Por ejemplo, no se cierra el periodo iniciado con una raya o guión largo cuando se introduce la voz del narrador en el diálogo (—Vámonos de aquí —dijo Alfonso con rabia.). Este uso contradice la norma general que sanciona que las rayas encierran un inciso que debe marcarse tanto en su inicio como en su final.

En definitiva, se trata, por tanto, de una cuestión puramente convencional, un uso aceptado y compartido entre los hablantes de la lengua. Podríamos, es cierto, buscar un símbolo específico para marcar el seguimiento de un diálogo dividido en varios párrafos, pero sería un trabajo arduo extender el nuevo uso entre la población, un uso, por lo demás, poco frecuente y que quizá no merezca tanto esfuerzo.

 

Postdata

Al final me he enredado, pero espero que el asunto haya quedado suficientemente claro.

 

20 comentarios en “Ortotipografía: las comillas de seguimiento

  1. Hola, Javier. Como desgraciadamente el sistema de «responder» al parecer no funciona, te vuelvo a escribir por este medio para agradecerte por tu repuesta. Desde luego que seguiré tu consejo de no escribir las comillas antes de las rayas (ya me parecía algo demencial incluso cuando cumplía la función de diferenciar las intervenciones del diálogo) pero la opción de las cursivas me abrió un horizonte absolutamente nuevo que me gustaría explorar. Por ejemplo este diálogo de dos periodistas de la televisión:

    —¿Sabes algo más sobre las circunstancias del atentado, Jock? (en cursiva) —preguntó Bailey desde Atlanta (sin cursiva).
    —No (en cursiva) —respondió el reportero—, (sin cursiva) no sabemos nada más (en cursiva).

    o bien:

    «¿Sabes algo más sobre las circunstancias del atentado, Jock?» —preguntó Bailey desde Atlanta.
    «No» —respondió el reportero— «no sabemos nada más».

    Muchas gracias de nuevo. Saludos.

    • Hola, Marcelo.
      En este caso, la cosa se complica, ya que estás introduciendo un diálogo intertextual entremezclado con el diálogo de tus personajes.
      La solución que te propongo es la siguiente:
      «¿Sabes algo más sobre las circunstancias del atentado, Jock? —preguntó Bailey desde Atlanta—. No —respondió el reportero—, no sabemos nada más».
      Los incisos de un narrador pueden ir entre rayas dentro de la cita sin necesidad de abrir y cerrar las comillas, siempre que sean este tipo de incisos cortos. Si fueran más largos, sería mejor recurrir a las comas, cuya solución también podría ser válida en este caso:
      «¿Sabes algo más sobre las circunstancias del atentado, Jock?», preguntó Bailey desde Atlanta. «No, no sabemos nada más», respondió el reportero.
      En cualquier caso, recuerda que llevar al límite las posibilidades del lenguaje escrito supone cierto riesgo para el narrador y su narración, un atrevimiento que puede ser un acierto o, por el contrario, confundir al lector y suponer un fiasco. Valora siempre si, en lugar de ponerte en riesgo, podrías encontrar otra forma de comunicar lo que deseas de modo más efectivo.
      Espero haberte ayudado, un saludo.

  2. Muchísimas gracias por todas tus informaciones. Ahora bien, tengo una duda que se aleja de toda la lógica impecable de tus explicaciones. Estoy escribiendo una escena en la que la situación transcurre en un sitio donde hay un televisor encendido emitiendo un noticiero. Las palabras del periodista, por lo tanto, se intercalan con los diálogos y los comentarios de los personajes. Si uso el guión largo en todos los casos, cuando lo reviso me causa una gran confusión, aunque haga la salvedad de quién está hablando. Y si uso solamente las comillas, parece que estoy haciendo una cita o transcribiendo un pensamiento, lo que le quita toda la inmediatez a la escena. Por lo tanto, en un arranque de irresponsabilidad suicida, he decidido comenzar los parlamentos del hombre de la tele con comillas seguidas de un guión largo («—) y cerrarlos con comillas (»). Tengo perfecta conciencia de que estoy cometiendo un crimen ortotipográfico pero para mí el texto, ya de por sí bastante enrevesado, queda mucho más claro. Me encantaría conocer tu opinión acerca de mi transgresión. Muchas gracias de antemano.

    • Hola, Marcelo.

      En principio, descartaría la opción de poner guiones largos o rayas a las intervenciones del televisor, ya que, como dices, confundirías a tus lectores.
      Respecto de la solución que has tomado, a no ser que el personaje esté dialogando con el televisor, también la descartaría, ya que la raya siempre introduce un diálogo. En todo caso, si decides llevarla adelante, las comillas deben ir después de la raya, no antes.
      La solución normativa es poner las intervenciones del televisor entre comillas, ya que se trata de una cita textual. Sin embargo, si te parece que le quita inmediatez, puedes introducir cada cita con expresiones tipo «Mientras, en pantalla, el locutor no paraba de gesticular mientras gritaba…», por ejemplo, que introduzcan el parlamento del televisor y de paso puedes introducir acciones que se vean en el televisor además del propio parlamento, lo que puede enriquecer la escena.
      Puestos a innovar, en ocasiones, los intertextos, como una carta, se reproducen en algunas ediciones en cursiva. Prueba esta opción a ver si te cuadra.
      No obstante, yo me decantaría por la opción anterior, que es más completa, normativa y te puede ayudar a enriquecer la escena.
      Espero haberte servido de ayuda, un saludo.

  3. Hola.
    Tengo una duda.
    Recientemente, varios amigos me han dicho que hoy en día las comillas de seguimiento ya no se usan.
    He intentado buscar en internet, pero me he quedado igual. Varias páginas dicen que es falso, y otros dicen que es verdad.
    ¿Me podrías aclarar esa duda?

    • Hola, Carlos Alberto.

      Tus amigos tienen razón…, pero, a la vez, no la tienen.
      Lo primero que debemos tener claro es que no existe una norma estricta al respecto, sino que el uso de las comillas de seguimiento, como tantos otros usos ortotipográficos, se basan en una convención entre tú y el lector para que este último entienda el mensaje.
      Hay ocasiones en las que, si no aplicas las comillas de seguimiento, el lector no entenderá correctamente el mensaje o quién lo emite. Es el caso de los diálogos. Si no marcas que es el mismo personaje quien continúa hablando, y esto se hace con las comillas de seguimiento, el lector puede interpretar que quien habla es el narrador.
      Para verlo más gráficamente:
      —Inicio del parlamento del personaje.
      »Continúa el parlamento del personaje.
      Si quitas la comilla de seguimiento, la interpretación del lector es distinta:
      —Inicio del parlamento del personaje.
      Continúa el narrador.
      En estos casos, por tanto, es imprescindible utilizar las comillas de seguimiento para asegurarnos la buena interpretación del texto. Nótese que no se utiliza en el ejemplo anterior ningún elemento tipográfico que marque el final del periodo de diálogo, por lo que debemos marcar si continúa (comilla de seguimiento) o no continúa (sin marca) de algún modo.
      Ahora vamos con los supuestos en los que se puede prescindir de su uso, como sería una cita textual. La clave para que podamos suprimir las comillas de seguimiento es un elemento que no encontrábamos en el ejemplo de los diálogos: la comilla de cierre de la cita. Este cierre permite que el lector no tenga duda de cuándo termina una cita textual, independientemente de que se presente en varios párrafos:
      «Párrafo 1.
      Párrafo 2.
      Párrafo 3».
      De este modo, el lector distingue perfectamente todo el texto que pertenece a la cita. No obstante, para marcar aún más el periodo de la cita, a veces se deja espacio arriba y abajo de la cita, o incluso se plasma con un tamaño de letra menor que el del texto general, entre otros posibles resaltes ortotipográficos.
      En definitiva, mi consejo es:
      a) En diálogos, utiliza siempre las comillas de seguimiento para no confundir al lector.
      b) En citas textuales, puedes eliminarlas, pero es conveniente que utilices también otros resaltes tipográficos (espacios, sangrías, tamaño de letra, etcétera) para marcar bien el periodo de la cita, por si el lector no viera bien la comilla que da por terminada la cita textual o los párrafos fueran tan extensos que el lector pudiera perder el hilo de la cita. No obstante, en citas textuales muy extensas, si los párrafos también lo son, es recomendable recordarle al lector que está leyendo una cita, así que lo mejor es utilizar comillas de seguimiento.
      Espero haberte ayudado. Un saludo.

    • Hola, Silvia.
      Ambos tipos de comillas, tanto las inglesas como las latinas, se utilizan para lo mismo, la elección de un tipo u otro atiende más a razones estilísticas que a otras consideraciones.
      No obstante, las comillas latinas («») tienen la ventaja de poder contener a las inglesas («») dentro del periodo que abarcan, y las inglesas, a su vez, pueden contener dentro de su periodo las comillas simples (‘), ofreciéndonos hasta tres niveles de resalte tipográfico en un mismo enunciado.
      Veamos este ejemplo:
      Entonces, Juan me comentó lo que le había dicho su amiga Eva. «Eva me dijo: «Las últimas palabras de mi padre fueron: ‘vive la vida, hija mía’, y eso hago», y su mirada brillaba».
      Es cierto que los casos en que tengas que usar tres niveles de resalte tipográfico son raros y pueden resolverse de otra forma, pero siempre podemos contar con este recurso.
      Espero haberte ayudado. Un saludo.

  4. ¿Y qué se hace cuando un personaje cuenta una leyenda [por ej.] que tiene varios párrajos?

    —Pero cuéntame la leyenda, cariño.

    LA LEYENDA DEL ESPEJO.

    —Érase una vez, hace aproximadamente un siglo, vivía una bella y orgullosa dama, una antepasada mía, que se llamaba…

    Gracias de antemano – muy buenos tus comentarios.

    • Hola, Yini.
      En este caso, aunque se trate de una leyenda, sigue siendo el parlamento de un personaje que cuenta un cuento, y no se puede considerar una cita textual porque existen tantas variantes de ese cuento como personas lo cuentan. Por ello, seguirías la norma general:
      —Párrafo 1.
      »Párrafo 2.
      »Párrafo 3.

      Ahora bien, si se citase textualmente otro texto con varios párrafos, procederías así:
      —«Párrafo 1.
      »Párrafo 2.
      »Párrafo 3».

      No tendría sentido duplicar las comillas de seguimiento (»») en el párrafo 2 ni en el párrafo 3, ya que lo que se quiere marcar es que continúa el parlamento del personaje, sea una cita o no, y eso queda convenientemente resuelto y claro para el lector con el simple uso de las comillas de seguimiento (»). Eso sí, es importante abrir el diálogo y la cita en el párrafo 1 (—«) y cerrar la cita al final del párrafo 3 (»).

      Espero haberte ayudado. Un saludo.

  5. ¡Hola!

    El artículo me sirvió para confirmar mis suposiciones, pero no me pude quitar las dudas que tenía. Espero puedas ayudarme en el caso de la continuación de un diálogo iniciado con raya.

    ●¿Para poder usar las comillas de seguimiento dependo de la longitud del diálogo que el narrador interrumpe? ¿Qué sucede si es un diálogo corto interrumpido brevemente y que luego continúa?
    ●¿Cómo funciona cuando la interrupción está segmentada? (si es que es correcto cambiar de párrafo en tal interrupción). Es decir, si mi personaje hablaba y yo al interrumpirlo necesitaba cambiar de párrafo, pero él continuaría hablando.
    ●¿Cuál es el alcance límite del uso de las comillas de seguimiento, si el diálogo de un personaje (A) se ve interrumpido por un texto considerablemente largo del narrador, pero no continúa el diálogo de un segundo personaje (B) sino del primero (A)?

    Sugeriré varios ejemplos en la misma escena, variando un poco en la redacción (espacios y saltos) para abarcar todos los posibles errores que me generan duda. Espero me ayudes a entender qué de lo que hago está mal:

    —Tranquilo, no voy a salir corriendo —dijo con calma.
    Sus ojos siempre tuvieron ese brillo cálido de un interés genuino en ayudar.
    »Sólo necesito que me digas la verdad.
    —Pero… —Quería que lo supiera, pero no me lo perdonaría— si te lo digo no volverás a verme igual.
    —Lo que haya pasado antes se quedó atrás.
    El problema era que lo que le ocultaba sucedió cuando ya nos conocíamos, y por más que quisiera justificarme, en su momento lo había hecho con toda la intención de divertirme —a costa de alguien más— y eso no era para nada honorable. Sé que él me quiere, y que todo lo que le he dicho de mí lo ha tomado del mejor modo posible; no podría haber esperado una mejor reacción. Pero esto era diferente. Había malicia en esto, y temía su reacción.
    El reloj sonaba cada vez más fuerte, marcando los segundos y gritando que pronto tendría que irme, hayamos o no terminado nuestra conversación, y yo no podía siquiera verlo a los ojos.
    »Vamos, dímelo…
    —Bien. Te lo diré si me prometes una cosa.
    Mantuvo su sonrisa bajo un silencio expectante.
    »Que hablaremos de esto lo necesario; aún si toma más tiempo del que teníamos planeado vernos hoy.

    Mi principal sospecha es que debo reemplazar el salto de línea y en su lugar optar por una interrupción con raya —una como la que estoy refiriendo con esto—, pero quiero saber si sí y por qué, y como pregunté al principio, el qué tan corta o larga puede ser la interrupción o el diálogo para «tener derecho» a usar comillas de seguimiento.

    De antemano muchísimas gracias, y espero que no los haya matado de aburrimiento pidiendo tanto 💔 xD

    —Hunter.

    • Buenos días.
      Trataré de solventar algunas de tus dudas.

      1. Si el diálogo de A es muy corto, no tiene sentido dividirlo en párrafos. Simplemente, se agrupa en un solo párrafo. En tu ejemplo:
      —Tranquilo, no voy a salir corriendo —dijo con calma. Sus ojos siempre tuvieron ese brillo cálido de un interés genuino en ayudar—. Solo necesito que me digas la verdad.

      2. Si tu inciso como narrador es demasiado largo, deja de tener carácter de mero inciso, usualmente utilizado para acotar acciones o pensamientos del personaje, tomando más un carácter de narración. En este caso, una buena solución es iniciar el diálogo del personaje en un párrafo, poner la intervención del narrador en otro y continuar el diálogo en un tercer párrafo con alguna acotación que indique que continúa el personaje:
      —Inicio del diálogo del personaje.
      Intervención del narrador.
      —Continuación del diálogo del personaje —continuó diciendo el personaje.

      3. Tienes un problema con la estructura de tu diálogo. Antes de nada, debes preguntarte: ¿es realmente necesario interrumpir el diálogo? Recuerda que un diálogo excesivamente trabado le resta efectividad expresiva. Yo lo estructuraría así:
      —Tranquilo, no voy a salir corriendo —dijo con calma. Sus ojos siempre tuvieron ese brillo cálido de un interés genuino en ayudar—. Solo necesito que me digas la verdad.
      —Pero…, si te lo digo, no volverás a verme igual.
      Quería que lo supiera, pero no me lo perdonaría. El problema era que lo que le ocultaba sucedió cuando ya nos conocíamos, y, por más que quisiera justificarme, en su momento lo había hecho con toda la intención de divertirme —a costa de alguien más—, y eso no era para nada honorable. Sé que él me quiere, y que todo lo que le he dicho de mí lo ha tomado del mejor modo posible; no podría haber esperado una mejor reacción. Pero esto era diferente. Había malicia en esto, y temía su reacción.
      El reloj sonaba cada vez más fuerte, marcando los segundos y gritando que pronto tendría que irme, habiendo o no terminado nuestra conversación, y yo no podía siquiera mirarlo a los ojos.
      —Lo que haya pasado antes se quedó atrás. Vamos, dímelo…
      —Bien. Te lo diré si me prometes una cosa. —Mantuvo su sonrisa bajo un silencio expectante—. Que hablaremos de esto lo necesario, aun si toma más tiempo del que teníamos planeado vernos hoy.

      Espero haberte ayudado. Un saludo.

  6. Hola. Necesito resolver una duda: si en este diálogo el personaje usa palabras que tienen que ir entrecomilladas, ¿se seguirían unsando las comillas españolas o se pasaría a las inglesas?
    —Párrafo 1.
    »Párrafo 2.
    »Párrafo «3».

    O bien

    —Párrafo 1.
    »Párrafo 2.
    »Párrafo «3».

    ¡Gracias de antemano!

    • Hola, LGV.
      Si, durante todo el texto, tu convención con el lector ha sido la utilización de las comillas latinas («») para resaltar ciertos usos, debes seguir usándolas.
      Un saludo.

  7. Hola, una duda: Si el narrador hace un inciso al final del primer párrafo de un diálogo extenso, el segundo debe igualmente iniciar con comillas de seguimiento? Gracias

    • En efecto, Sebastián, deberás iniciar el segundo párrafo con comillas de seguimiento siempre que no haya terminado el parlamento del personaje en cuestión.
      Debes tener en cuenta que el uso de la raya es múltiple: por un lado, sirve para iniciar una línea de diálogo (y solo iniciarla, ni se cierra ni se pone al principio de los distintos párrafos, donde se ponen las comillas de seguimiento, que tampoco se cierran al final del parlamento) y para introducir los incisos del narrador. En este último caso, el inciso se abre siempre con una raya, pero solo se cierra si se encuentra en el medio del diálogo, nunca si coincide con el final de un párrafo, aunque el parlamento continúe. Es decir, inicias el diálogo con raya, introduces el inciso con raya y, si se encuentra al final del párrafo, no lo cierras y comienzas el siguiente párrafo del parlamento con las comillas de seguimiento:
      —Primer párrafo de diálogo extenso —inciso del narrador (fíjate en que solo abres el inciso, no lo cierras).
      »Segundo párrafo de diálogo extenso (no cierras con comillas el final del diálogo).
      No sé si lo he explicado bien o te he liado más. Espero haberte ayudado, un saludo.

  8. Gracias por tu trabajo.
    Una duda. y si al final del último párrafo queremos terminar con la cita de donde está sacado, ¿cómo lo haríamos?, ¿de la siguiente forma?

    «Parráfo 1.
    »Párrafo 2.
    »Párrafo 3 (autor, obra en cursiva)».

    Gracias

    • Hola, Lourdes.

      La forma de hacerlo es:
      »Párrafo 3» (autor, año, página).
      Se cierra la cita, se disponen los datos de la autoría entre paréntesis y se cierra con punto.
      Como ves, se pone siempre primero el autor y luego la información complementaria, que suele ser el año y la página, pero puedes sustituir estos últimos datos por el título de la obra en cursiva e iniciada con mayúsculas.

      Un saludo.

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